Teletrabajo: Virtudes y defectos de trabajar en pijama (I)

El trabajo en pijama resulta cada vez menos chocante. Hasta hace pocos años, el desempeño del empleo desde el propio hogar era poco menos que impensable para los trabajadores en nómina por cuenta ajena. Pero la revolución tecnológica ha pulverizado los esquemas tradicionales. En la actualidad basta con que la actividad no requiera de forma continuada la presencia física del empleado, y que la empresa le facilite un ordenador portátil con Internet y un teléfono móvil donde estar localizado para poder trabajar sin salir de casa.

La flexibilidad horaria y la posibilidad de conciliar la vida laboral con la familiar y la social suponen los principales atractivos para el trabajador. Lo que decanta a las empresas por esta opción es que los teletrabajadores aseguran una mayor productividad (si trabajan por objetivos) y el coste del puesto de trabajo de reduce hasta en un 50%. Sin embargo, aunque a primera vista todo son ventajas, un estudio elaborado por profesores de la Durham Business School revela que si bien los teletrabajadores sufren en menor proporción estrés laboral, se muestran mucho más inseguros sobre sus posibilidades de progresar en su carrera laboral y echan de menos el ambiente que se respira en los centros de trabajo y la relación cotidiana con sus compañeros. Por su parte, los empresarios aún albergan ciertas dudas sobre el grado de implicación y compromiso que mantienen los teletrabajadores con la empresa.

Conciliar vida familiar y trabajo

Mientras que hace medio siglo el 92% de los trabajadores europeos concedían más importancia a su vida profesional que a la privada, en el siglo XXI el 54% otorga más trascendencia a las cuestiones personales, tal y como recoge la última encuesta sobre teletrabajo realizada por el portal de empleo Monster. Ante este panorama, el teletrabajo se revela como la mejor opción para conciliar vida laboral y familiar, de manera especial en los casos de personas con familiares dependientes (niños o mayores), con problemas de movilidad o con residencias alejadas, al unir en un mismo espacio la familia y el trabajo.

En una experiencia realizada en 2004 por Telefónica I+D, el 90% de los implicados consideraba que el teletrabajo mejora la conciliación de la vida familiar y laboral y ninguno creía que la dificulta. Todos coincidieron en la aceptación favorable del teletrabajo por el entorno familiar, y valoraron, en una escala de uno a cinco, la adecuación del teletrabajo a la vida personal con un 4’5.

No obstante, la delgada línea que divide casa y trabajo puede originar conflictos en el seno familiar por la intromisión de las responsabilidades familiares en el trabajo y por el peligro de adicción por la falta de horario fijo, entre otros factores. La solución a los posibles problemas pasa por trabajar regularmente unos días en casa, y otros en la oficina.

esta opción eleva al máximo los beneficios del teletrabajo porque hay una mayor concentración y flexibilidad para la familia, y reduce al mínimo los problemas de aislamiento social y el mantenimiento de relaciones con los directivos y compañeros.

Vía | ConsumerEroski

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